Historia

Escudo de Bujalance
Escudo de Bujalance
La ocupación de estas tierras se remonta a la Edad de los Metales. Durante la dominación romana, por esta zona pasaba la calzada que unía Córdoba con Cástulo. Gracias a la fertilidad de sus tierras y a su excelente comunicación se crearon numerosas villas. El protagonismo histórico de Bujalance puede deberse a su ubicación y riqueza de su suelo habiéndose demostrado el asentamiento aquí de todas las culturas de la Bética, existiendo abundante documentación sobre la época romana.
Fue entregada a los árabes por capitulaciones, quienes construyeron el castillo, utilizado como torre vigía. El topónimo Bujalance es la castellanización de los vocablos árabes Bury al-Hansh (Torre de la Serpiente).
En el año 1227 Fernando III la conquistó y nombró el primer alcalde de la villa. Adquiere cierta importancia a partir del s. XV coincidiendo con el aumento demográfico de la villa. En 1578 la población consiguió una cédula real que permitía a los ciudadanos elegir a sus alcaldes. En 1594 se separa del señorío de Córdoba por 80.000 ducados. Más tarde, en 1630 adquiere el título de Ciudad otorgado por Felipe IV por 40.000 ducados. Durante los siglos XVII y XVIII la época de mayor esplendor de la ciudad. Quedan como recuerdo, las casas señoriales que ostentan escudos heráldicos. Participó en la Guerra de la Independencia. Fue víctima de los abusos de los bandoleros durante el siglo XIX y participó en las revueltas de los campesinos durante la II República española.
Hoy es una población agrícola en decadencia. En un paseo por Bujalance destacaríamos el casino de los señores o antigua Casa de la Conversación del s. XVIII, la parroquia de "abajo" o de San Francisco considerada como una auténtica joya del arte barroco andaluz, que fue reconstruida tras un incendio, quedando sólo la hermosa torre de ladrillo y sus dos portadas principales. La zona del casco antiguo contiene notables edificios de interés historico-monumental, tales como las ruinas del castillo-alcazaba. Se trata de una fortaleza musulmana que viene de la época de Abd al-Rahman III. Junto al mismo se alza la Iglesia Mayor de la Asunción con su fachada principal y su dieciochesca torre de 55 m., la más alta de la provincia, con proporciones de catedral que data del s. XVI. contiene un valioso retablo renacentista, obra de Guillermo de Orta. La Plaza Mayor está presidida por la solemne arquitectura de su Ayuntamiento, de fachada muy noble, construido en 1680, durante el reinado de Carlos II. Destacar los edificios del antiguo Hospital de Santa Ana y las casas solariegas de los Espinosa de los Monteros y del historiador Antón de Castro. En las afueras, en un montículo rodeado de olivar se encuentra la ermita de Jesús Nazareno. Su economía tiene como eje la actividad agrícola por la fertilidad de sus suelos. De clara vocación olivarera complementada con el cultivo de la vid. La actividad industrial se centra en la transformación de productos agrarios, empresas madereras y cooperativas textiles. Entre sus fiestas destaca la Feria Real que se celebra desde el s.XVII. Esta ciudad fue cuna de figuras como el pintor Acisclo Antonio Palomino del s.XVII, el historiador Juan Díaz del Moral, s.XIX y XX, el imaginero Juan Martínez Cerrillo, el poeta Mario López, el tenor Pedro Lavirgen y grandes figuras del toreo.
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